Chorri Palacios es un referente del fútbol peruano

Y nunca se calla nada

Tantísimos años después ya no tiene el bigote de Tatán ni el dejo mexicano que amenazaba cambiar su apodo de ‘Chorri’ a ‘Charro’. El Roberto Palacios de ahora no firma los mismos autógrafos de los 25 años ni compite en popularidad con los mundialistas de hoy, pero todavía es muy querido. El recuerdo de ser el jugador-esperanza de los años noventa está presente en padres que les dicen a sus hijos: “Mira, si no era por sus ‘chorrigolazos’, ni podíamos jugar”. Era cierto. Como cierto es que al ‘Chorri’ jugador sobrevino el ‘Chorri’ entrenador (discreto) y también el ‘Chorri’ escritor (peor). Todos fallidos e inigualables versus el ‘Chorri’ goleador. Todos aquellos dignos de escribirse con minúscula.

Eliminatorias al Mundial 2002 que ganamos 2-0, Solano decidió festejar su gol con una imagen de una marca de afeitar en su polo B y Palacios gritó el suyo con el slogan “Te amo Perú”, quizá se separaron para siempre. Uno quedó muy mercantil y el otro muy soldado. Aunque pocos saben que ya por entonces estaban divorciados por otros dos hechos muy puntuales:

1) La exclusión de Juan Reynoso a inicios del 2000 sacudió la interna de la selección. Juan había sido no solo el capitán sino también el nexo más cabal del extécnico (Oblitas) con los jugadores. También había sido un escudo en la relación con los dirigentes a la hora de negociar temas logísticos y premios. Su quiebre con la comisión de entonces desembocó en presiones para que ‘Pacho’ Maturana no lo convocase. En esa coyuntura el nuevo capitán fue ‘Ñol’ Solano, mucho más laxo en su defensa de los intereses de los jugadores, según la queja de un grupo donde estaban Percy Olivares y, cómo no, ‘Chorri’ Palacios. El propio Reynoso quebró su vínculo con ‘Ñol’ y no bendijo su nombramiento. Palacios era de los “reynosistas” en una coyuntura en la que para muchos Solano era un traidor.

2) Meses atrás, empezó a rondar en la interna de la selección de fútbol una versión impulsada por el propio Reynoso y por el agente Willy Hoppen. La misma decía que el Newscastle, de la liga inglesa, había tenido serio interés en reclutar al ‘Chorri’ Palacios, pero ‘Ñol’ Solano, por entonces figura de las ‘urracas’, le había bajado el dedo al pase diciendo que Palacios era mala persona, iba a quebrar el grupo y no debía firmar. En su desprolijo libro autobiográfico Palacios contó la historia diciendo que incluso quiso pegarle a Solano, pero no aclaró que Domingo Piñieri, agente argentino que por entonces era nexo regional con Newscastle, negó cualquier interés por Chorri. “No buscaban un 10, no lo buscaban a él”, dijo en su momento. Cierta o falsa la versión, del lado de Palacios la grieta solo se abría.

Pero, claro, lo que los separó por completo (al menos ante la gente) fue lo ocurrido el 29 de marzo del 2000, cuando uno aceptó el pago por lucir un sponsor y el otro mostró su polo “Te amo Perú”. El propio ‘Chorri’ explica lo que pasó.... 20 años después.

-¿En qué consistía la oferta de la marca de afeitar?

La firma llegó a ofrecer 3,000 dólares a aquel jugador que anotara un gol esa noche contra Paraguay y mostrara luego el logo de la marca al público, a los fotógrafos y cámaras de tv. ‘Ñol’ sí aceptó.

-¿Y de dónde salió la frase “Te amo Perú”?

El “Te amo Perú” nace en mí leyendo diarios, viendo TV, escuchando a la gente cómo se puede hablar muchas veces mal de nuestro Perú. Cuando debemos sentirnos orgullosos de todo lo que tenemos. En esos años no existía el boom de lo que es hoy nuestra gastronomía, pero siempre se comía rico; Machu Picchu nunca había sido remodelado ni pintado, pero seguía siendo el majestuoso Machu Picchu envidia del mundo y de los millones de turistas hoy sin visitas.

¿Por qué no patentaste el “Te amo Perú”?

Consulté con un abogado amigo, pero me dijo que iba a resultar un trámite muy engorroso en Indecopi porque cualquier peruano puede hacer lo mismo con el derecho que le asiste por haber nacido en el Perú. Me fui a jugar a México y me olvidé del asunto, además que nunca pensé hacer plata con un sentimiento que nació de lo más hondo de mi ser. Solo busqué sentimiento y respaldo a la selección.