Por Fabián Vega
Oliver Sonne, vivió una montaña rusa de emociones en el partido ante Uruguay. El jugador, quien inició como interior, tuvo un comienzo un tanto dubitativo, adaptándose al intenso ritmo del encuentro y a la presión de la camiseta blanquirroja. Sin embargo, con el paso de los minutos, Sonne fue encontrando su lugar en el campo y demostró su calidad.
Su mejor momento llegó en la jugada previa al gol de Miguel Araujo. Con una visión de juego privilegiada, Sonne fue testigo de la gran jugada de Piero Quispe. Esta asistencia fue clave para la victoria peruana y consolidó la figura de Sonne como uno de los jugadores más destacados del equipo.
Al finalizar el partido, la emoción se apoderó de Sonne, quien celebró el triunfo de manera efusiva. Las cámaras captaron al volante danés gritando eufóricamente antes de dirigirse a los vestuarios, demostrando así su compromiso con la camiseta peruana y su alegría por el resultado obtenido.
La actuación de Sonne ha generado un gran debate en la opinión pública. Algunos críticos señalan que tuvo un inicio irregular, mientras que otros destacan su importancia en la jugada del gol y su crecimiento a lo largo del partido. Lo cierto es que Sonne se ha ganado un lugar en el corazón de la afición peruana y se ha convertido en una pieza clave en el esquema de Jorge Fossati.
Con cada partido que disputa, Sonne demuestra su calidad y su compromiso con la Selección Peruana. Su adaptación al fútbol sudamericano ha sido rápida y efectiva, y su futuro en el equipo nacional se vislumbra muy prometedor.
03/04/2025
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